La música en mis letras.


Vine a compartirles un poco de la música que ha influido en mis escritos.
He de confesar que siempre que estoy escribiendo una historia, me es necesaria la música para que me ayude a sentir, a afinar detalles.

Prohibido, que fue el primer guión que escribí, nació gracias a la música de una de mis bandas favoritas; Mew. Concebí Ars bajo el efecto del Soundtrack de Las Horas (The Hours) compuesto por Philip Glass. Mi libro Alas de Plata nació gracias al choque clásico de los nocturnos de Chopin, en contraste con la música de A Perfect Circle. Diez Corazones Rotos fue definido por la banda Blonde Redhead, y Silencio creció gracias a la música de ELAN.

Actualmente escucho la más reciente maravilla de Alberto Iglesias, el Soundtrack de La Piel que Habito, la cuál me está inspirando mucho para estructurar Suspiros.
Y para la novela Café, lluvia y un Rompecabezas, Civalias y Natalie Walker me han acariciado. 

En fin, si quieren una probadita, les dejo aquí nueve canciones y melodías que en lo personal fueron pieza clave para inspirarme y guiarme tanto a mí, como a mis personajes.


Coffee Break - Mew


Morning Passages - Philip Glass


Nocturno Op. 9 nº2 - Chopin


Imagine (Beatles Cover) - A Perfect Circle


Misery is a Butterfly - Blonde Redhead


The Road - ELAN


Los Vestidos Desgarrados - Alberto Iglesias


Walking Dream - Natalie Walker


Something Real - Civalias

-Luna

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Tres transformaciones del espíritu.

de Nietzsche.

Para unos, el terrible, para otros, el brillante. El loco, el equivocado, el acertado o el sabio, para cada persona podrá ser algo distinto, la perspectiva puede cambiar pero el hombre no. Nietzsche, sin más.



El filósofo alemán inicia su libro Así habló Zaratustra con las tres metaformosis (Los discursos de Zaratustra, Parte Primera, Las Tres Metamorfosis) decía que se podía llegar a la libertad total, que el hombre podía llegar a poseer un espíritu libre, pero que para que eso fuera posible, se necesita atravesar ciertas transformaciones; las tres transformaciones del espíritu.

Nietzsche conocía el peso de la sociedad, sabía que formamos parte de ella, y nos absorbe porque alguien mayor nos educa, nos inculca creencias, valores, etc. De manera que todos, absolutamente todos llegamos a ser camellos en algún momento.

1. El camello. 
Friedrich se refiere a el camello como símbolo de un animal de carga, que lleva sobre sí mismo todo el peso de lo que nos "enseñan", (y que se ha enseñado a través de generaciones y culturas), él se refería sobre todo a todas esas creencias religiosas que nos inculcan, sin embargo, podemos observar que también incluye las normas de la sociedad, el cómo nos debemos portar, qué debemos hacer debido al qué se espera de nosotros, incluso, quién debemos ser. Todas esas reglas, esos miedos son un peso sobre nosotros. El camello está dispuesto a cargar con todo eso, por más cansado que pueda ser, porque tiene la esperanza o el alivio de que le espera una buena vida eterna a cambio, lo cuál vulgarmente le podemos llamar como el "ir al cielo" y por consiguiente, el miedo de "ir al infierno".
Analizando un poco más profundo, se puede deducir que de ahí proviene, para muchos, el miedo a la muerte. Nietzsche sugería que la muerte era tan sólo un proceso natural, así como el tener hambre, como el respirar, el crecer, el nacer. Sin embargo, la hemos catalogado a lo largo de los años como un suceso trágico. Pero en fin, eso de la muerte, lo desarrolla en otro capítulo de Zaratustra en el cuál no profundizaré esta vez.


Desgraciadamente, Nietzsche aseguraba que la mayoría de los seres humanos están en la fase de camello, y que muchos mueren en ella sin la capacidad o valentía de transformarse. Lo cuál, por supuesto que es cierto, pues vivimos obedeciendo, regidos por el "yo debo" más allá del "yo quiero". Entendamos también, que Friedrich vivió del 1844 al 1900, hoy en día, considero que hay gente que ya se atreve a transformarse más, o lucha por hacerlo, siempre ha habido rebeldes con espíritu hambriento de sabiduría y libertad. 

2. El león.
El camello se transforma en león y "se lanza a conquistar su libertad", dice Nietzsche, así como convertirse en su propio amo. Está claro, que mientras alguien más piense por nosotros, o nos diga lo que tenemos que pensar, lo que nos han dicho que tenemos que creer, no podemos ser libres. (La mayoría de la gente sigue adelante con lo que le enseñaron en casa y no se atreve a plantearse la posibilidad de que existan caminos nuevos). El león simboliza la lucha, el comenzar a pensar por sí mismo, a cuestionar, y a decidir entonces, el rumbo de su propia vida. En esta transformación, el espíritu, el ser humano, lucha contra todo aquello que le fue inculcado, a romper cadenas, a superarse a sí mismo y superar todo aquello que le dijeron que debía ser. Se atreve a aventurarse en ese viaje de ser él mismo, se atreve a elegir y no a que elijan por él.
El león, se libera del "debes" y comienza a seguir el "quiero", es decir, su propia voluntad. Se convierte en un creador con la capacidad de dar origen a sus propios valores, pues cada persona es distinta y es imposible que los mismos valores apliquen para todo el mundo.
Dicho de otro modo, el león se libera de toda esa carga para poder descubrirse a sí mismo, conquistarse a sí mismo y entonces sí poder emprender su propio camino, no el de los demás. Es una lucha nada sencilla, pues el camello intentará obtener la victoria. Si el león gana se consigue la libertad, pero si gana el camello, se obtiene la esclavitud. Pero también es bien cierto que una vez saboreando lo que significa ser león, tampoco será tan fácil retroceder a volver a ser un camello.


3. El niño.
El león se convierte en niño. "El niño es inocencia, olvido, el niño representa un nuevo principio, un juego, una rueda que se pone a rodar por sí misma" escribió Nietzsche. Esta es la tranformación más hermosa de todas, pues Friedrich afirma que el convertirnos en niños es la victoria total, la libertad más pura. El niño no tiene reglas, no hay ni un bien, ni un mal para él, sin embargo es inocencia, es pureza, es belleza, por lo que todas sus voluntades, sus deseos y sus quieros, son completamente bellos. Un niño se rige por lo que quiere, no da explicaciones y vive envuelto en la alegría. Un niño es lógico. El niño no vive por ni para nada, ni para nadie, el niño vive porque le gusta vivir, así de sencillo, disfruta lo que hace y si algo no le gusta, no lo hace. Es libre, no es esclavo, ni le reza a nadie, ni le hacen falta dioses para ser feliz, para él no son necesarios, y mejor aún, no tiene miedos fabricados. Su llanto, su risa, sus emociones, son naturales, no son ni enfermas, ni nocivas. Ningún recuerdo les perturba, los niños viven para sí mismos en su plena voluntad de vivir.


Y para Nietzsche, llegar a atravesar las tres metamorfosis, llegar a convertirse en niño, es lo que él llama el superhombre. 
Básicamente se deduce entonces que el superhombre es un niño.

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Carta a nadie

Completamente personal.


Durante ya un par de años (o algo así) he venido usando este blog como desahogo. La mitad de las veces me inspiraba en historias ajenas, momentos que no me pertenecían, quizás por el único miedo a regalarle a gente que no conozco una parte de mí. Una reserva de un espacio que sólo es mío, y que a nadie más le debería interesar. 
Cultivo recuerdos pero con el tiempo fui dándole más importancia y respeto a la imaginación. Gran porcentaje de las cosas que aquí han leído, ni siquiera las he vivido. Salvo claro, en el momento que las escribo, siempre siento lo que digo. Siento lo que doy.


Estoy a unos días de cumplir años. A veces me siento pequeña, a veces, ridículamente me siento sumamante grande. Comencé a construirme a mis quince años con toda la consciencia despierta. Antes de eso sólo me dediqué a disfrutar de una enorme infancia prolongada llena fantasía y mucho, mucho amor.
Quince, a mis quince hice a un lado las novelas y cuentos fantásticos para interesarme por la filosofía. Cada vez que tenía interés de hablar de Marx con alguien, me sentía sola, pues todo el mundo hablaba de cosas más comunes, sentí que crecí antes de tiempo y fui haciendo amigos de edades más grandes para poder conversar. Pero cuando volteaba (y sigo volteando) a ver a mis compañeras embarazadas, teniendo hijos, me siento sumamente niña.


Soy aquella mujer que ama los pequeños detalles, y que son esas mismas cosas que la hacen tumbarse de la risa.

Nunca creí en dios, y disculpen si ofendo a alguien por no usar mayúsculas, nunca creí porque nunca lo necesité, así de sencillo. Admiro a mi madre por haberme dejado crecer y decidir, por no imponerme nada, por dejarme pensar, por respetarme y amarme, por hacerme un ser libre. La admiro porque ha sido el mejor padre, la mejor madre, la mejor amiga. "Es tu culpa", le digo a ella, "me diste tanto amor, me hicieron tan feliz, que nunca me hizo falta un dios". Aunque allá afuera se estuviera derrumbando todo, siempre cuidó mi mundo.
Y hablo en mi caso muy particular, cabe mencionar que no señalo a nadie, y que hay veces que me conmuevo hasta las lágrimas cuando veo a una persona creer con una fe que todavía es limpia.
Estoy orgullosa de lo que he creado dentro de mí, aunque me duele lastimar a esa gente que quiero, a esa gente que en su momento se ha alejado, me ha juzgado por ser tan firme al decir "gracias, pero no"

Creo en el amor, quizás es en lo que más creo en esta vida.
Pero creo en ese amor lleno de belleza e inteligencia, jamás me tragué la imagen distorsionada que algunos medios y los vacíos de muchos nos vendían. 
He amado. 
No tengo idea de dónde sale esta ridícula valentía para asegurarlo, pero hoy por hoy, puedo jurar que he amado y que he entendido, si no todo, sí gran parte del amor. 


Creo en mí pues sé que soy la única que nunca va a defraudarme. . Decidí creer en mí misma antes que en cualquier otra cosa.

Y aquí, me desnudo ante lectores cuyos nombres no conozco. Ante amantes que no he amado, ante días que no han llegado y lluvias que no han sucedido.

No me gustan las fechas especiales, pues detesto el consumismo, y la idea de que sólo en un día la gente se acuerde de celebrar ciertas cosas, de intentar unir lo que el resto del año ha estado roto, de que todo sea tan malditamente efímero. No me gusta la agonía de la belleza en la humanidad, y no me gusta crecer, pues a veces voltear hacia abajo me hace llorar.
Pero a la vez me encanta, me odiaría a mí misma si me detuviera en este momento, si detuviera ese hambre por aprender y esas ganas de ser grande. Pues si no ¿a qué he venido entonces? 

Me gusta conocer gente que valga la pena, me gusta crear, no lo puedo detener. Inventar, imaginar, construir, sentir.
Antes dejaba entrar a cualquier persona, ahora elijo muy bien a mis amigos, a esa gente que dejaré entrar a mi círculo, y les amo a todos porque por algo han llegado hasta donde están. Me gusta saber cuando alguien me quiere de verdad, y me gusta la gente que se supera a sí misma. 
A veces anhelo a ese alguien, que coincida conmigo, y no porque yo tenga razón sino porque es a veces gratificante saber que no eres la única persona bebiendo ideas distintas. 
Me gusta escuchar y cambiar de opinión. No le tengo miedo a los cambios, le perdí el miedo a decir adiós. Amo el crecimiento, detesto la enferma distorsión.

Aprendí a dejar ir, el proceso duele pues es una especie de catarsis, pero al lograrlo es increíblemente gratificante.
Sí, yo misma me asusto. Volteo a mi alrededor y veo que poca gente sigue creyendo que las cosas son posibles, y yo me atrevo, y amo ver cuando nos atrevemos juntos. No tengo miedo, ni al fracaso, ni al dolor. Ayer le tenía miedo a muchas cosas, y hoy mis fobias se han reducido tan sólo a los reptiles. 

La muerte, por fin la entendí. Dejé de pensar que perecer es algo terrible. Es en la forma en la que se hace presente la tragedia. Mientras no sea un abuso, ni una atrocidad, ni una injusticia, quizás podamos ver algo de belleza si abrimos correctamente los ojos.
El dolor no siempre es malo, el sufrir, por otro lado, considero que sí llega a enfermar, en muchos se vuelve una conducta, un estilo de vida. Fatalidad.

A poca gente dejo entrar a mi habitación cuando estoy escribiendo algo. Tengo las paredes llenas de anotaciones y es un santuario que merece silencio hasta que la obra se haya completado. Aunque a veces también invito a alguien, y me gusta recostarme sobre el suelo sintiendo que vivo dentro de una libreta gigante. (Muy mal hecha, por cierto)
Tardé cinco años en leer todos los libros de Nietzsche, y ahora los he comenzado de nuevo. Uno por uno y con calma, le dedico el tiempo que merece pues es mi mejor amigo.
Escribí un libro, y apenas lo he reescrito dos veces. No sé en dónde acabe, a veces creo que es bello, y el resto del tiempo pienso que es porquería.

Amo mi cuerpo y lo cuido, lo alimento de danza todos los días.
Soy estúpidamente leal y puntual. A veces muy clásica, tanto que termino envuelta en muchos clichés. A veces demasiado contemporánea, tanto que ni yo misma me entiendo.

Termino este año sumamente satisfecha pues estoy dejando de ser aprehensiva, saqué de mi vida a gente que no me hacía bien, y ni siquiera se han dado cuenta, pues no fue a patadas, tan sólo les dejé la puerta abierta. Dejé entrar a nuevas personas cuya pasión y pureza me son adictivas, y me han recordado todas esas cosas en las que había dejado de creer. 
Pero sobre todo, me descubrí, me conocí a mí misma y me he convertido en mi mejor amiga.
Este viaje aún no termina, apenas comenzó.

@RedBrokenMoon[LucyLuna]

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Déjame entrar.



No sé lo que suceda mañana, pero hoy te quiero.
Estoy de pronto aquí, a media luz en una habitación que me conoce. No puedo mentirle a mi refugio.

Sin darme cuenta, estoy llorando por culpa de una canción nueva que encontré por casualidad, y como el cliché más hermoso de todos, pareciera que habla de ti. Dice todo aquello que no pude decir, y es que yo no sé lo que suceda mañana, pero hoy te quiero.

Entonces bailo, y en ese momento soy perfecta pues no soy nada, no existo. Ya dejé de contar cuántas veces me he equivocado. Prefiero contar cuentos llenos de otoño, de magia, y de un pedazo de piel arrancado de un silbido que se ha llevado el mar.

Déjame entrar, aquí afuera hace frío y al parecer allá adentro no has conseguido prender la chimenea de tu hogar. Déjame entrar.

@RedBrokenMoon[LucyLuna]

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Octubre


Octubre me recuerda que puedo amar, y que en cualquier momento, volverlo a hacer no estaría nada mal.
Estoy lista, Octubre. 
Y así, el silencio...
Y así, la brisa...

Me lleno de viento fresco, de hojas naranjas que han entendido que morir forma parte de una belleza total, que no hay nada de trágico en perecer. Sí, de eso se trata esta vida, quizás... de construirnos y prepararnos para nuestro propio otoño, de vestirnos elegantes para ese viento fuerte. Somos hojas, y habremos de caer de este árbol algún día. Pero para lograr ese momento supremo, se debe haber florecido al máximo en nuestra propia existencia, así, cuando ese momento llegue, será belleza, y no tragedia.

Octubre huele a luz, huele a noche, a inocente pasión.
Estoy lista, Octubre.
Y aquí, las miradas.
Y aquí, los caminos.

Quiero vivir con un ritmo arriesgado, anhelo besar, morder, querer sin negativas, compartir sabidurías. Saber que ese frío puede desatar la conversación más cálida, y las sonrisas más finas. Enseñarle a tus manos a recorrer ese camino que ya has pensado en caminar. Descubrir que los miedos son prendas que estorban, que puedes tirarlas y acercarte a mí.

Octubre, tú y yo. Un aliento, un todo, un adiós. Todo. 

Estoy lista, Octubre.
Soy tuya, Octubre.

@RedBrokenMoon[LucyLuna] 

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Al amor, también hay que quererlo.

Todos hablan del amor, pero dudo que todos lo conozcan, y es que ciertamente hay cosas que pretenden disfrazarse de él, algunas lo consiguen ante ojos cansados, otras sólo engañan un par de segundos, aunque esos segundos después resultan ser decisivos. 
Como ese niño al que su madre le pegaba y le decía que jamás sería alguien en la vida, ese niño que crece sin amor y que en un futuro no sabrá cómo demostrarlo, y quizás, cuando alguien lo trate mal ahí se quedará, pues su madre así lo hacía, y es lo único que conoce.

Quizás el amor también grita. 
Tal vez dice: "Nadie me entiende, nadie me escucha." Pocos se quedan en un silencio alegre, con un olfato bello. Gritan, corren, empujan en todas direcciones y así, uno por uno van cayendo, sin saber ni contra qué chocan.

Aquí estoy. Me siento en la pestaña de un edificio muy alto, mirando hacia abajo el caos de la humanidad, envuelta en un viento muy fuerte que no sé si me acaricia, o pretende empujarme hacia ese sismo emocional.
Abajo hay sangre, y no sé si considerarme afortunada o egoísta por no sangrar. 

De pronto y a través de todas esas cortinas de humo fatigado, encuentro vocación, talento y creatividad en algunos corazones. Gente que ama. Ese par de labios que no se cansan de cantar. Y de pronto...
Lo más trágico que he visto sin duda alguna, la escena final, el cierre del telón. Ese corazón tan rojo capaz de todo, pero con miedo, aferrado a un amor pasado, cerrando los ojos a un futuro brillante, a tangos y poesía. 
Mirar hacia delante no implica olvidar.
Superar no es traicionar.
Mirar hacia el pasado no lo hará volver.
Cerrar las puertas podrá protegerte del viento, mas no de un temblor.
Un recuerdo no te hará el amor.
Leer sus cartas no te ayudarán a escribir una historia nueva.
Tu corazón palpita, y no lo dejas... eres esa madre que maltrata a su hijo... maltratas a tu corazón, no te sorprendas... si un día lo ahogas y muere.


Disfrutemos el proceso de salir adelante, de lo contrario nos detenemos, mientras el resto del mundo avanza.

@RedBrokenMoon[LucyLuna]

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De historias nuevas, nadie sabe.

No es tristeza; es cansancio y fatiga.
Ver cómo se repite la misma historia y que nadie se atreve a escribir una nueva.
Recibir la misma noticia mientras te bañas y lo peor, intuir desde horas antes que iba a suceder, pues ya se ha vuelto costumbre.

No soy una segunda opción, pero tampoco soy la primera, en realidad no soy mucho.
Eso es bueno, pues ahora tengo más ganas de irme y sonreír mientras emprenda el vuelo. No me detengo, no me quedo, ni me voy por nadie. Las decisiones las baso en mi propia respiración. Soy yo y de este paso en adelante, compartiré lo que tengo y lo que soy con quien sepa que no soy un número, que tenga muy claro que no soy ni la primera opción, ni la última, esa persona que deje de colocarme un sitio numerado. Soy mucho más que simples matemáticas. Quien me quiera regalar un lugar lo suficientemente honesto, será ese que no tenga siquiera palabras, pues es tan puro, bello y sincero que no podría siquiera numerarse, ni describirse... 

Estamos tan cansados, que seguimos reescribiendo los mismos pasos ya dados. ¿Nos cansamos también de leerlos? 

Tú tienes un lápiz con una punta muy afilada. ¿Me escribes un nuevo amanecer? 

@RedBrokenMoon[LucyLuna]

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